24/07/2008 - 20 usuarios online

Hace dos años que surgió para el cine un nuevo héroe, el espía y ex asesino profesional Jason Bourne, acosado por su pasado y las pesadillas que éste ha dejado en su maltrecho y amnésico cerebro. La adaptación de una novela de Robert Ludlum, ya antes llevada a la pequeña pantalla, fue un inesperado éxito comercial en todo el mundo, a pesar de que el "thriller" de espías sin la pirotecnia actualmente vigente en Hollywood parecía cosa del pasado. La secuela de "El caso Bourne" llega este viernes a la taquilla norteamericana con buena parte del equipo original, incluido el guionista Tony Gilroy.
Bourne y Marie (Franka Potente) han mantenido una existencia anónima y clandestina, al precio de una movilidad permanente. Impulsado por pesadillas fragmentarias y atormentado por un pasado que no acaba de recordar, Bourne traslada a Marie de una ciudad a otra, tratando de ir un paso por delante de una amenaza implícita en cada mirada de una persona extraña, en cada llamada telefónica "equivocada"... temiendo a cada segundo que, sin previo aviso, vuelva a verse inmerso en ese mundo que espera haber dejado atrás. Cuando un agente aparece en la tranquila villa que los alojaba, Bourne y Marie interrumpen su vida normal y salen disparados. Pero el juego global del ratón y el gato ha vuelto a comenzar, obligando a entrar en acción al Jason Bourne creado por Treadstone, el operativo secreto, ahora desmantelado, del que ha surgido un grupo de implacables asesinos profesionales.
Repiten los personajes que encarnaron en la primera entrega Franka Potente en el papel de Marie, Brian Cox (Ward Abbott), Julia Stiles (Nicky), y Gabriel Mann (Danny Zorn). A ellos se suman ahora Tom Gallop, Karl Urban y Joan Allen. Tras la cámara, ha sustituído al norteamericano Doug Liman el británico Paul Greengrass (guionista y director de "Bloody Sunday"), aunque el guionista sigue siendo el mismo, Tony Gilroy, quien se ha basado en una nueva novela de Ludlum, "The Bourne supremacy", editada en 1986.
"No queríamos -ha dicho el productor Frank Marshall- hacer una secuela al uso. El primer film funcionó por lo que tenía de inesperado: un reparto atrevido y una trama que era algo más que una historia de acción llena de persecuciones. Ello nos colocaba ante un dilema a la hora de hacer una continuación, porque eso mismo es lo que se estaría esperando el público".
El guionista Tony Gilroy empezó a trabajar con dos ideas que estaban en la novela. El secuestro de Marie y la advertencia de Bourne sobre sus enemigos en la primera parte de que iría a por ellos: "No queríamos hacer otra película si no se nos ocurría una historia que valiese la pena", afirma. Gilroy tuvo a idea de que Jason Bourne debía emprender un viaje de samurai, un trayecto de purificación.
"Le escribí -afirma Gilroy- una larga carta a Matt Damon explicándole por qué no podíamos hacer lo habitual en una película como ésta. No podemos contar una trama de venganza porque Jason Bourne es un asesino que ha matado a gente y que no tiene un historial limpio al comienzo de la película. Tiene las manos sucias de sangre, así que la idea de venganza no resulta apropiada. Es un personaje no reconciliado que sabe quién es, sabe lo que ha hecho y no quiere seguir haciéndolo. Pero ¿es suficiente con eso? Ese fue el punto de partida de la nueva historia".
Gilroy intervino también en la elección del director, recomendándoselo al productor Frank Marshall: "Tony me dijo que había visto una película titulada "Bloody Sunday". Me dijo que era verosimil, realista, que te hacía sentir que entrabas en el mundo que describía. Vimos la película y nos pareció fantástica".
© abc guionistas
22/07/2004 08:18:38