07/07/2008 - 26 usuarios online

Javier Veiga fue maestro de ceremonias en la gala de inauguración de la 45.ª edición del Festival Internacional de Cine de Gijón. Este guionista, actor y director tiene un humor muy gallego. En estos momentos escribe el guión de su próxima comedia, «El amor y otros pecados», «una comedia muy oscura, con mucho humor negro, bastante cabrona, sobre la amistad puesta al límite entre dos hombres y una mujer», asegura al comienzo de esta entrevista, publicada por La Nueva España.
-Después de tantas galas y de presentar «El Club de la Comedia», haga una teoría de la risa.
La gente, cuando acude a un teatro y cree que se va a reír, después se ríe más, quizá porque piensa que ha pagado para reírse. Cuando va a espectáculos gratuitos se ríe menos. Quizá tengan conciencia capitalista de la risa. Si yo pago para reírme, me río, y si no he pagado, pues a lo mejor no me río tanto.
-Actor, guionista y director de cortos. Supongo que en cada una de sus facetas se ha sentido un intruso.
El cine siempre ha tenido ese punto gremialista. Los que hemos tenido unas carreras más versátiles y heterodoxas lo tenemos más difícil. No hay suficiente permeabilidad. Es como si el actor sólo pudiera ser actor y el guionista sólo guionista.
-¿Ve con cierta envidia la huelga de los guionistas americanos?
Los guionistas cobran un sueldo muy bajo. Son las verdaderas prostitutas del cine en España. No me dedico a escribir porque está mejor pagado ser actor. Afortunadamente, en el teatro no sucede, se tiene respeto al autor, se le reconoce.
-Posiblemente, los mejores dramaturgos han sido los gallegos...
Bueno, ahí está Valle-Inclán, Álvaro Cunqueiro o Julio Camba. Siempre han hablado de temas muy potentes desde el sarcasmo. El gallego tiene un humor muy cabrón, y creo que refleja en la sociedad muy bien. Ese estilo me fascina. Ciertamente, partían de cosas anecdóticas que luego tenían mucho más peso.
-Una glosa por el maestro desaparecido: Fernando Fernán-Gómez.
Me fascinaba como actor, como director y como escritor. Quizá sea el hombre más citado con diferencia en el mundo, ya vivo, así que no me imagino muerto. Yo creo que frases que ha dicho otro se las atribuyen a él. Era un ideólogo del teatro. Decía que la gente no tiene vocación de actor porque la vocación de actor no existe. La gente tiene vocación de protagonista, pero no la tiene para llevar una lanza sobre el escenario.
© abc guionistas
24/11/2007 06:31:42