04/01/2011 - 24 usuarios online


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Louis Gardel, guionista oscarizado: “Necesito saber desde el principio el final de la historia”

Louis Gardel
Louis Gardel

Entrevista de La Gazette des Scénaristes

Premiado con el Oscar por Indochina, Louis Gardel es el autor de grandes guiones clásicos, en el buen sentido de la palabra. Nos describe su manera de trabajar, etapa por etapa.

El guion, un deporte de equipo

Louis Gardel nunca escribe un guion solo, pues piensa que “es mejor entre varios”. Sin lugar a dudas, las raíces de esta convicción reposan en la génesis de su primer guion, una adaptación de "Fort Saganne", su exitosa novela, Gran Premio de la Academia Francesa. Para este guion, trabajó en un principio junto a Robert Enrico (que iba a dirigir la película), y después junto a Alain Corneau, que tomó el relevo. “Escribir con los demás forma parte de mi gusto por escribir guiones. Es una relación humana muy fuerte. Me gusta descubrir la personalidad de aquellos con quienes trabajo. También pruebo las ideas en vivo, así es más eficaz”.

¿Con quién?

Para embarcarse en la aventura de un guion, el tema, por supuesto, cuenta. Pero la pregunta que sigue es: “¿Qué director?” -“He entendido bien que un guionista no controla nada y que, para que el resultado sea positivo, para que la película esté a la altura de lo que he podido soñar, debe hacerlo alguien . Presto mucha atención a ello”. Louis Gardel forma parte de esa casta privada de guionistas que no intentan tomar el lugar del director ...

¿Quién viene primero?

Los personajes, pero, ante todo, las escenas. Louis Gardel imagina los decorados, ve a sus personajes en ellos, siente cómo la escena se va a cargar emocionalmente...Pero todo nace un poco al mismo tiempo. “Trozos de escenas, trozos de personajes... es como un puzzle en mi cabeza que se monta con rapidez y desemboco en una estructura narrativa”.

¡El final... al principio!

Louis Gardel, que en el cine es, a menudo, un espectador decepcionado por los finales, mantiene en la escritura un cuidado especial. “Necesito saber desde el principio de la escritura a dónde va la historia, cómo va a acabar, cuál es la resolución dramática o psicológica; en una palabra, cuál es el final. Aunque mientras vaya escribiendo vaya cambiando”. Pero sin principio, no hay final. Elemental. El trabajo del principio y del final son, pues, concomitantes. Uno se alimenta del otro.

La primera versión

Louis Gardel elabora con su coautor una nueva serie muy completa de las escenas, con múltiples detalles y con trozos de diálogos, pero sin redactar de manera literaria, pues no las dará para que sean leídas. La redacción se hace por “paquetes” de cinco a diez páginas, que presta a sus cómplices. Mientras escribe las siguientes cinco o diez páginas, sus cómplices le envían el paquete anterior. Y el guion va avanzando “por pequeños paquetes”, con todas las idas y venidas que sean necesarias, hasta llegar a una primera versión, siempre demasiado larga. “En este punto, escucho mucho al director. Estoy totalmente a su servicio. No intento imponer mi visión. A menudo, las rupturas que él desea hacer no son las que a mí se me hubiesen ocurrido espontáneamente”. Nueva sesión de trabajo con todo el mundo. A partir de aquí, viene una segunda versión, incluso una tercera, o una cuarta...

Escenas de batallas y escenas de amor

Louis Gardel escribe normalmente escenas de batallas y escenas de amor. A priori, las escenas de batallas son la prerrogativa de la puesta en escena. Sin embargo, en el cine, el Louis Gardel espectador se aburre tanto con estas escenas que el Louis Gardel guionista se esfuerza por encontrar escenas que salgan de lo común, una o dos ideas originales para que las batallas sean bastante distintas a las que estamos acostumbrados a ver. Para las escenas de amor, reconoce ser más “tímido”. “Soy algo puritano y, a veces, leo escenas de amor escritas por otros autores y cuyos detalles me chocan. Me digo que ¡los actores nunca se van a atrever a hacer eso! “

El reconocimiento

Lo constatamos diariamente: en el cine, se habla muy poco de los guionistas. A menudo, Louis Gardel se siente molesto. Pero, como acabamos de ver, se ajusta a la situación y se esconde tras el director y los actores. “Vivamos felices, vivamos escondidos”. De eso depende su libertad y su placer por crear. “De vez en cuando, tengo arrebatos de amor propio: -¿Y yo?- Pero la mayoría de las veces me hace reír más que nada verlos a todos alabados y tomar todo el protagonismo. La mezcla de mi timidez y de mi orgullo es un cóctel que hace que me acomode bien a la situación: ¡guionista es lo que soy!”
 
La Gazette des Scénaristes

09/08/2007 17:41:56