04/01/2011 - 11 usuarios online


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Vicente Aranda habla sobre su adaptación de Marsé “Canciones de Amor en Lolita´s Club”

Aranda
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Vicente Aranda adaptó personalmente la novela de Juan Marsé “Canciones de Amor en Lolita´s Club” para su nueva película, estrenada el 30 de noviembre en las salas españolas.

- Usted ha dicho en alguna ocasión que hace tiempo que ya no busca los argumentos de sus películas sino que se encuentra con ellos ¿Cómo encontró éste? ¿Cómo surge la idea de llevar al cine “Canciones de Amor en Lolita´s Club”?
Me lo propuso Andrés (Vicente Gómez). Él me hizo un resumen del argumento del libro y yo plasmé en el guion lo que entendí de esa explicación y que es algo que no está en la novela. Posiblemente él me explicó otra cosa y yo entendí lo que yo quise entender, ¿no? Pero en todo caso entendí lo que a mí me interesaba y lo que he desarrollado. Bien en ese “previo” que Andrés me dio de palabra había una referencia a una etiqueta que, aunque he tardado en darme cuenta, he respetado en la mayoría de mis películas y es que “todos queremos ser otro”. Por otro lado, también está la necesidad de querer y ser querido. Durante el proceso de documentación de la película hemos visitado algunos puticlubs. Allí hemos descubierto que el amor es un déficit de todos: de los clientes y de las profesionales. Se trata, efectivamente, de una cuestión de afecto, de amor y deseo de ocupar un espacio en este sentido.

- Descríbanos a los personajes principales del guion, ¿cómo ve usted a Raúl, Milena y Valentín?
Pues Raúl podría ser un duro, un policía duro y brutal, aunque por encima de esto, Raúl es un individuo que se detesta a sí mismo, que no quiere ser lo que es: que no provoca amor, que no es capaz de dar afecto, que tiene unas relaciones difíciles con todo el mundo, excepto con su hermano, que es algo así como un animalito inofensivo, fácil querer, como si fuera un gatito, una mascota. Valentín, el hermano gemelo de Raúl es un discapacitado intelectual, ha nacido con determinadas condiciones que le impiden la comunicación con el mundo convencional aunque no tiene ninguna dificultad para conectar con “el mundo de las emociones”. A diferencia de su hermano, posee la capacidad para amar y ser amado. Milena responde a una idea que está en la cabeza de todos los hombres que es la de la “puta divina”, una idea que tiene una larga tradición en el cine y en la literatura: casi todos los escritores se han ocupado de este asunto y en cine también se ha tratado mucho.

- ¿Qué pretende enseñar al espectador con esta película?
Aunque ésta no es de mis películas más didácticas lo que sí hay, de alguna manera, es una descripción, utilizando la información que yo he obtenido, por supuesto, de cómo funciona la prostitución en este país; y sobre todo hay una revelación: una revelación que yo mismo he tenido durante el proceso de documentación: estamos en un país de turismo sexual. Y esto es algo que yo no sabía. Los libros que he consultado y la información que tengo hablan de alrededor de 400.000 prostitutas en nuestro país. Españolas muy pocas; rumanas, el 80 por ciento. Los datos estadísticos son escalofriantes y además, parece ser, que todo lo que eran hoteles de carretera que estaban en la más miserable de las ruinas se han convertido en bollantes puticlubs. Los hay de todas las categorías y la fórmula es casi siempre la misma. Las chicas son reclutadas fuera de España y se les hace un préstamo que tienen que devolver, de forma que en caso de que no paguen la ley falle a favor de quien ha hecho el préstamo y así es como sucede actualmente. Esto está establecido de una forma aparentemente legal pero que en el fondo es lo de siempre: la trata de blancas convencional.

- ¿Se trata entonces de una película denuncia?
No, no es una película denuncia. Simplemente transmito lo que he aprendido en el proceso de preparación de la película. Ni siquiera sabría decirte si estoy a favor o en contra de la legalización de la prostitución. No lo sé. A mí me parece que la prostitución envilece. Pero, al mismo tiempo, me he encontrado con que lo que prevalece siempre es el deseo de amor. Esta podría ser quizás la enseñanza de esta película: la necesidad imperiosa que todos tenemos de querer y ser queridos. Aquí no están excluidos ni los clientes, ni las profesionales, ni los tontos, ni los listos.

- Aparte de las lecturas, ¿cómo ha sido el proceso de documentación?
Pues ha habido bastante trabajo de campo: hemos ido a los puticlubs y hemos entrevistado a los gerentes y a las propias prostitutas: hemos hecho todo lo que se ha podido. El problema es que esto es inabarcable: si te metieras a investigar a fondo dejarías de ser guionista y director de cine y pasarías a ser periodista. Pero estoy viendo que es un tema que suscita muchísimo interés y creo que esto es bueno para una película: hay que cumplir con esta función didáctica. Quiero enseñar lo que he aprendido. He obtenido y asumido datos que, de alguna forma, tengo que devolver.

- Hablemos del reparto. ¿Cómo llegó hasta Flora y Eduardo?
A Flora la vi en “Rosario Tijeras”, una película que optó al Goya a mejor película extranjera de habla hispana.
Me encantó. Creo que da muy bien el tipo de personaje. Además en la novela se habla de una chica colombiana y ella es colombiana. En lo que respecta al protagonista masculino, el productor quería a alguien que fuese un galán, en el sentido convencional del término y Eduardo Noriega correspondía a estas características. Se le envió el guion y felizmente aceptó el reto que supone enfrentarse a la interpretación de un doble papel como este, y lo lleva muy bien: de una manera esforzada, con voluntad… es un gran reto “técnico-psicológico”.

- “Canciones…” es la cuarta vez que usted lleva al cine una novela del escritor Juan Marsé, ¿qué es lo que le atrae de este escritor y de su universo literario?
Pues aunque yo no lo sabía, me parece que Marsé responde a la misma etiqueta que yo: “todos queremos ser otro”. Además con Marsé hay una afinidad… yo lo conozco. Prácticamente vivíamos en el mismo barrio y aunque tardamos mucho en conocernos las correrías infantiles que él describe las he hecho yo en los mismos sitios que él describe: Montecarmelo, Gracia, los descampados… todo eso lo he conocido yo. Es decir, hay una coincidencia no sólo de edad (él es algo más joven que yo pero, a pesar de todo, hay una coincidencia en época) sino también geográfica. Lo que escribe, en cierto modo, es algo que me toca; es algo que es suyo pero que pasa a ser mío con facilidad.

© Lola Films / abc guionistas

30/11/2007 15:38:31