05/01/2011 - 16 usuarios online


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Bahman Ghobadi: Las claves de mi guion para "Las tortugas también vuelan"

Ghobadi
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Por Bahman Ghobadi (*)

Los niños

En mi primer largometraje los niños pobres eran los principales protagonistas y volver a centrarme en ellos en este caso no fue algo premeditado: tenía ganas de realizar una película urbana sobre mi pasado, pero cuando fui a Bagdad dos semanas después del comienzo de la guerra de Estados Unidos contra Iraq para el estreno de mi película Songs of My Motherland, con un pequeño vídeo digital, filmé lo que pude ver en Bagdad pero también en otras ciudades. Vi muchas atrocidades en la vida de la gente, y especialmente en la de los niños, que siempre son las primeras víctimas y de los que nadie se ocupaba. Yo quería hacer una película contra la guerra. De regreso a Irán, al revisar el material que había grabado, decidí volver y hacer una película en la que apareciera todo lo que me había alterado: terrenos minados, niños mutilados, gente perdida, la inseguridad... Entonces volví y me fui a vivir con los niños para sentirme más cerca de ellos. Luego intenté reconstruir las experiencias por las que ellos habían pasado. Rodamos con un equipo reducido (tardé algunos meses en obtener la autorización de rodar en Iraq). Precisamente en el momento en que las cadenas de televisión del mundo entero anunciaban el final de la guerra, fui a hacer una película en la cual las superestrellas no eran ni Bush, ni Sadam, ni ningún otro dictador. Todos ellos habían sido las estrellas de los medios de comunicación del planeta, pero nadie hablaba del pueblo, de los iraquíes, que no eran más que figurantes... En esta película los personajes secundarios son Bush y Sadam; los protagonistas son el pueblo y los niños de Iraq.

La idea inicial era hacer una película en la ciudad sobre adultos, pero cuando vi tantos niños con esa desesperación, a esos niños sin brazos ni piernas, no pude evitar hacerme eco de su sufrimiento. Hay muchas armas, y se han destruido escuelas. Hay miles y miles de minas, y todos los días hay niños muertos o heridos a causa de esas minas. Ésta es una película sobre la guerra y muestra la tragedia de la guerra, sobre todo en los niños, que son los que más la sufren. También creo que en cierto sentido esta película no trata exactamente acerca de los niños, sino acerca de los jóvenes que han tenido que convertirse en adultos prematuramente, que nunca han tenido una infancia. Muchos adultos no han visto el sufrimiento que esos niños han visto en sus cortas vidas.


Minas

En mi guion el trabajo de los niños consiste en encontrar minas antipersonales para después venderlas porque, aunque no sé desde cuándo está minado el Kurdistán, tanto mi abuela como mi madre me contaron historias de minas antipersonales y de los que fueron sus víctimas. Desde que se inventaron, Kurdistán ha sido y sigue siendo uno de los países más afectados por ellas. Los fabricantes norteamericanos y europeos se las vendieron a dictadores como Sadam u otros que las diseminaron por todo el país. Creo que llevará mucho tiempo retirarlas. Cada día, cada hora, hay personas inocentes que mueren o quedan mutiladas por ellas. ¡Incluso hay familias en el Kurdistán que ponen el nombre de Mina a sus hijos recién nacidos!.


Guerra por satélite

En la película todos los personajes buscan información vía satélite sobre la guerra que se avecina, aunque no entiendan el idioma y las imágenes mostradas en la televisión vayan en contra de sus creencias, pero finalmente la información les llega a través de las predicciones del niño mutilado. Esto se debe a que, en mi opinión, las cadenas de televisión pertenecen a grupos de intereses que consideran a los ciudadanos del mundo como simples figurantes. Ellos, con sus cadenas y sus guerras, nos usan como juguetes y nos imponen su guerra sucia para ganar más dinero. Dada la situación en que se encuentra nuestra región y sus repercusiones en el mundo entero, yo pongo en duda cualquier forma de información, ¡incluso en la prensa escrita!.


Desarrollo paralelo

La historia discurre según el punto de vista de dos personajes porque así estaba en el guion. Yo quería hacer una especie de collage y diferenciarme de las películas iraníes. Quería que Satélite fuera el hilo conductor que uniera los distintos elementos de la historia para que el espectador encontrara una unidad narrativa al tiempo que contaba la historia de la muchacha traumatizada por su pasado y la de su hermano que predice el futuro. Al terminar la película, uno entiende que el pasado es amargo, que el presente es amargo y que el porvenir sólo depende de uno mismo. Los poderosos extranjeros no tienen intención de crear un paraíso para nosotros. Ellos nos explotan para construir lugares maravillosos para ellos mismos.


Campo y ciudad

En mis guiones siempre hablo de la vida de los pueblos y de la gente del campo porque la vida urbana nunca me ha gustado. Paso seis o siete meses al año en Kurdistán, en pleno campo, escucho música, hago fotos o películas. De todas formas, ya tengo un guion con una historia que transcurre en la ciudad. Es dinámica, con una atmósfera de realismo mágico.

(*): Bahman Ghobadi nació en 1969 en Bané, en el Kurdistán iraní. Tras realizar una decena de cortometrajes que obtuvieron numerosos premios en distintos festivales nacionales e internacionales, ocupó el puesto de primer asistente de Abbas Kiarostami durante el rodaje de "El viento nos llevará". En el año 2000 dirigió su primer largometraje, "A Time for Drunken Horses", que se presentó en la Quincena de Realizadores de Cannes y obtuvo la Cámara de Oro y el Premio de la Crítica Internacional. Su segundo largometraje, "Songs of My Motherland" (2002), fue presentada en Cannes, en la sección Un Certain Regard, y premiada en el Festival de Chicago. "Las tortugas pueden volar" ganó la Concha de Oro en el último Festival de San Sebastián y se estrena el 18 de marzo.

© Alta Films-abc guionistas

03/03/2005 08:20:02