25/10/2010 - 25 usuarios online


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Reportaje: "The libertine", de obra teatral a guión cinematográfico

Jeffreys
Jeffreys

"El hombre más salvaje, más fantástico y más extraño aún vivo", así se describía a sí mismo John Wilmot, Segundo Conde de Rochester, un irrepetible personaje que vivió en el siglo XVII, en la época de la Restauración, escritor, bebedor y vividor, que pasó de ser favorito del rey Carlos II a caer en desgracia. La frase podría muy bien aplicarse, casi 400 años más tarde a Johnny Depp, el carismático actor norteamericano que le ha incorporado en "The libertine", opera prima de Laurence Dunmore, escrita por Stephen Jeffreys, que acaba de estrenarse en España.

La acción se desarrolla en Londres, en la época de la Restauración, cuando se producían constantes descubrimientos en el mundo de la ciencia, la religión y las artes, y donde crecía una libertad sensual nueva, tiene lugar la historia de John Wilmot (Johnny Depp), Segundo Conde de Rochester, una de las personalidades más complejas de la historia de Inglaterra, un artista que alcanzó la popularidad en su época gracias a su personalidad libertina, su talento y, como no, a su estilo de vida lascivo y rebelde. La osadía de sus escritos atrajo la atención de las altas esferas de su época y se convirtió incluso en confidente del Rey Carlos II (John Malkovich) muy permisivo con los devaneos del Conde, probablemente porque él también compartía sus aficiones por el alcohol y las mujeres. Sin embargo, cuando el Conde se enamora de Elizabeth Barry (Samantha Morton) una actriz llena de talento y ambición, las cosas van a cambiar. Wilmot va a traspasar los límites de lo permitido, y su destino se va a precipitar sobre él sin que encuentre forma de impedirlo.

El guión, está basado en su obra teatral homónima de Jeffreys, y el reparto lo forman además de Deep Samantha Morton, John Malkovich, Rosamund Pike, Kelly Reilly, Tom Hollander, Johnny Vegas, Jack Davenport y Francesca Annis. Entre sus productores, el propio Malkovich, quien en 1996 protagonizó esta pieza en los escenarios del Steppenwolf Theatre de Chicago y convenció a Jeffreys para que la trasladara al cine.

Jeffreys recuerda: “A mitad de la producción, Malkovich me dijo, Oye Steve, ¿Te apetece hacer una película de esto? ¡No respondes no a una pregunta como esa!”

Por extraño que parezca, el interés de Jeffrey por el Segundo Conde de Rochester le surgió cuando se encontraba en la consulta de su dentista. “Mi dentista, Gerald Lightman, me contó que tenía una hija de casi trece años y que como tenía varios libros en su colección que no quería que su hija leyese por considerarlos inapropiados, los estaba distribuyendo entre sus pacientes,” explica el guionista. “Decidió que a mí me regalaría Soddom and the Quintessence of Debauchery del Conde de Rochester. Había obtenido mi licenciatura en letras sin haber oído hablar de Rochester, pero cuando leí el libro, ¡entendí por qué Gerard no quería que su hija lo leyese! Era la obra sexualmente más explícita que jamás había leído, y mira que he leído unas cuantas”.

Intrigado por conocer el tipo de persona que era realmente el Conde – y saber cómo se convirtió en el libertino más osado que logró romper con todos los esquemas establecidos en Inglaterra – Jeffrey comenzó un trabajo de investigación histórica que únicamente incrementó su interés por un personaje que le resultaba fresco y contemporáneo, incluso aunque hubiera vivido del siglo XVII.

“Rochester se negó a obedecer cualquier norma o dictado para su edad,” dice Jeffreys. “El hecho de que lo hiciera todo a su manera me fascinó, e igualmente encontré fascinante el hecho de que era de ese tipo de personas que se crean una vida tremenda y luego trágicamente la destruyen. Su historia forma parte del lado humano más oscuro en mitad del Siglo de las Luces".

Ahora, animado por Malkovich, Jeffreys volvió al material, esta vez para condensar los últimos años de la vida de Rochester colmados de aventura, romance y decadencia, para convertirlo en un entretenimiento cinematográfico.

Cuando el director Laurence Dunmore, aclamado director del mundo de la publicidad con ganas de dar el definitivo salta al cine, leyó el primer borrador de "The libertine", también quedó prendido por el personaje de Rochester. “Vi ese texto como un estudio completo de la vida apasionante de un hombre, sus amores y su genialidad”, explica Dunmore. “A pesar de lo mucho que quería a la gente de su alrededor, Rochester parecía incapaz de frenar la acción destructora hacia todas las cosas que realmente le importaban”.

Dunmore y Jeffreys pasaron un año trabajando juntos en la adaptación, realzando el potencial cinematográfico de la historia. “Stephen es absolutamente un genio como guionista”, dice Dunmore sobre su colaboración. “Atravesamos todo un proceso que fue increíblemente satisfactorio y acabamos con un gran guión que sentíamos tenía vida propia. Está escrito de una manera muy ingeniosa, y es asimismo divertido y entretenido”.

Stephen Jeffreys nació en Londres y atrajo la atención de la crítica con su estudio sobre dobles en "Like Dolls Or Angels" (1977) por el que ganó el premio Sunday Times Playwriting en el National Student Drama Festival. Ayudó a montar la gira del Pocket Theatre Cumbria y escribió varias obras para ellos incluyendo la adaptación de "Hard Times" (1982), a la que se le concedió muchas producciones por todo el mundo.

Su "Carmen 1936 de Comunicado" le concedió un segundo Fringe First en 1984 y estuvo en los escenarios del Tricycle Theatre de Londres. Después vinieron "Returning Fire" (1985) un monólogo para darle la bienvenida al Cometa Halley y "The Garden of Eden" (1986) una obra comunitaria sobre la cerveza nacionalizada por la gente de Carlisle. Su comedia "Valued Friends" estuvo durante dos temporadas vendida en el Hampstead Theatre en 1989 y 1990, y le concedió un premio Evening Standard y un premio Critics Circle.

Después hizo la tragicomedia jacobea "The Clink" para Paines Plough para quien escribió desde 1987 hasta 1989. Hizo una adaptación de "A Jovial Crew" para la RSC a instancias de Max Stafford-Clark con quien escribió el guión "A Neutral Sate". En 1993, A "Going Concern" también estuvo durante toda una temporada todo vendido en el Heampstead Theatre.

En 1994/1995, "The Libertine", la atrevida obra de Jeffrey sobre el Conde de Rochester, se estrenó en el Royal Court Theatre y obtuvo gran popularidad y una aclamada crítica. The Libertine fue producida por Steppenwolf Theatre, EE.UU en 1996, dirigida por Terry Johnson y con John Malkovich como protagonista.

Su obra "I Just Stopped By To See The Man" fue producida en el Royal Court Theatre de Londres y dirigida por Richard Wilson y también producida en el Geffen Theatre y más tarde en el Steppenwolf Theatre de Chicago en 2002.

Stephen hizo una adaptación de "Am Ziel" de Thomas Bernard para Catherine Bailey Ltd/BBC Radio y escribió "Interruptions" mientras residía en la Universidad de California, Davis, California en 2002.

En 2003, escribió un guión original "The Point Bold"; una historia de amor situada durante el tumultuoso momento político del periodo Regencia. Se rodará el año que viene.

Su última obra "Lost Land" fue escrita para John Malkovich y fue estrenada en el Steppenwolf Theatre en primavera del 2005.

Para interpretar al rebelde de "The Libertine", que se hace querer por el público a pesar de sus formas decadentes y desenfrenadas, los cineastas siempre tuvieron a un hombre en mente: Johnny Depp. El carismático actor, conocido por darle un sesgo crispado a algunas de sus interpretaciones en algunos de los papeles más memorables del cine contemporáneo, desde el demagógico Capitán Jack en "Piratas del Caribe" hasta el creador de Peter Pan tan querido por los niños en "Finding Neverland", o el simbólico Willy Wonkain en "Charlie y la fabrica de chocolate", no rechazó la oportunidad y asegura que "desde el punto de vista de un actor, lees el primer monólogo y comienza la aventura. Sabes perfectamente cuándo estás leyendo un diálogo precioso y puedes llegar a ver esas escenas increíbles y fascinantes una tras otra, y estas seguro de que no verás nada igual".

"Mi acercamiento al personaje -prosigue el actor- consistía en conocer al tipo, y saber todo lo posible sobre él, para entender por qué y cómo llegó hasta ahí… ¿Como llegó a necesitar tanto exceso y a automedicarse? Porque no creo que le resultara divertido. Tuve la oportunidad de ir a la Biblioteca Británica y leer algunas de sus cartas, de su propio puño y letra. Lo que me sorprendió y me fascinó y a la vez me chocó fueron las cartas dirigidas a su esposa y a su madre, las cuales eran la mayor parte muy pero que muy suaves. Muy delicadas, muy suaves y muy dulces. Algunas acababan con frases como “Y que Dios te bendiga y te proteja”. Frases de ese tipo y escritas por un gran ateo... eso me confundía y me intrigaba".

© abc guionistas

12/04/2006 22:18:41