25/10/2010 - 20 usuarios online


Noticias de guión

Alicia Luna escribe sobre "Matad al guionista"

El libro
El libro

Por Alicia Luna (*)

Este no es un libro para iniciados ni para aprendices de guionista, pues el recorrido de las doscientas páginas les sumiría en un atolladero tal que querrían abrirse en canal antes que intentar escribir un guión.

Este libro quiere mostrar el trabajo de un guionista al abordar el compromiso de escribir un guión. Es una muestra panorámica de métodos personalizados, porque aquí nadie es maestro de nadie y si alguien pregunta por el padre todos miran por encima de sus hombros sin encontrar a nadie. Este es más un libro de rarezas y manías de seres humanos, los guionistas, atados a una silla frente a una pantalla de ordenador, con una idea en la cabeza, un montón de reglas en el subconsciente y un cursor comecocos parpadeante al que alimentar con palabras ocurrentes.

Lo que persiguen estas páginas es mostrar que el guión existe, y por ende, los guionistas también. Y sobre todo, que para que el guión exista hay que trabajarlo y mucho. Existen reglas, unos las siguen a rajatabla, la mayoría de ellos simplemente las conocen al dedillo y no las tienen presentes al trabajar. Existen secretarios que copian al dictado de un director y logran firmar como guionistas, existen vagos redomados que prefieren discutir y discutir y que luego escriba otro, existen equipos que se lo pasan bomba currando, porque curran mucho, incluso tienen extrañas enfermedades por puro mimetismo, hasta que consiguen sacar a sus personajes del atolladero. Existe quien prefiere presentarse solo ante el peligro y sufrir y sufrir hasta dejar satisfecho al director y también hay quien prefiere trabajar junto al director porque al cabo es quien tendrá la última palabra sobre la película. Incluso hay quien insiste en que al guión no hay que darle ninguna importancia a pesar de llevar años viviendo de escribir secuencias. Todos ellos son las personas que trabajan, antes de que el equipo técnico y artístico pueda comenzar a construir la película que todos terminaremos viendo.

Sé, intuyo, que soy un poco kamikaze al elegir dar comienzo a este libro, para el que elaboré unos capítulos y unas reglas, que pretendía seguir a pies juntillas, por Joaquín Jordá, genio desbordante imposible de encasillar ni ajustar a regla alguna. Y me explico. Joaquín Jordá es justo un guionista, traductor, escritor, director que desdice del guión. Que subraya afirmaciones como que se nota que el cine está en crisis porque todo el mundo habla del guión. Pero en el fondo él sabe que el guión existe, aunque como dice, sólo sea una especie de rima escondida en lo más remoto de la estructura de la película. Por algo será que se define a sí mismo como guionista por encargo.

Esta elección responde a un alarde de homenaje al trabajo del laborioso guionista que crea y comparte. A la persona que sabe que trabajar un guión es escribirlo y vamos ya a dejarnos de gilipolleces de si uno lo tiene en la cabeza o el otro que lo ve en imágenes y no necesita escribirlo o aquel otro que se empeña en que el guión, al cabo, no tiene ninguna importancia. El guión existe, pero hay que trabajarlo, o sea, pensarlo, organizarlo, escribirlo y reescribirlo. Eso parece que es lo único que queda claro. Y ¿cómo trabajarlo? ¡Ah! ¡Cada uno como pueda! Eso, aviso, también queda claro en la antepenúltima página de este libro. Por eso a uno le dan ganas de matar al guionista a sabiendas de que acabaría con el cine.

Después de la lectura de decenas de libros sobre guión cinematográfico, prestados, regalados, comprados y almacenados tras años de cursos y talleres he ido elaborando unas reglas, o aforismos, que en el fondo no son más que esos lugares comunes que todos los guionistas o profesores de guión se empeñan en subrayar y repetir. Algunas de estas máximas forman parte de un slang entre profesionales.

Entre los libros leídos destacaré el de David Howard y Edward Mabley, "The Tools of Screenwriting. A Writer`s Guide Craft and Elements Screenplay" (St. Martin's Griffin, NY 1993) que además de ser de lectura amena, recoge a todos los demás libros del mismo género y el de Linda Seger, "Cómo convertir un buen guión en un guión excelente".

(*): Alicia Luna es coautora -junto a su directora Iciar Bollaín- de "Te doy mis ojos", y escribió "Amores que matan" y "Pídele cuentas al rey", además de varias series de TV, como "Al salir de clase". Ahora combina le escritura de guiones con la dirección de los Screenings de San Sebastián. Su libro "Matad al guionista" acaba de ser editado por Nuer Ediciones.

© N.E./ abc guionistas

16/05/2005 22:05:52