25/10/2010 - 16 usuarios online


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Laura Mañá escribe su "Morir en San Hilario"

Mañá
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Por Laura Mañá (*)

"Morir en San Hilario" es una reflexión de la vida a través de la muerte. Del descubrimiento de la vida cuando uno ya no tiene nada que perder. En este pueblo que vive del cementerio, cada personaje simboliza una actitud ante la muerte: Teodoro es un hombre que se levanta todos los días para suicidarse, pero cuando se para a pensar en todo lo que le hubiese gustado hacer antes de morir, decide darse un día más; Esther, es una mujer que sólo puede enamorarse de los hombres que llegan a morir porque son los únicos que pueden ser sinceros... conoce secretos increíbles que ningún hombre le hubiese revelado si hubiese sabido que iba a continuar con vida...

Mi guión está escrito en tono de comedia y tiene pinceladas de realismo mágico. Puede recordar el estilo de Sergio Cabrera o Tomás Gutiérrez Alea, o a nivel literario podría ser un pequeño Macondo. Un pueblo aparentemente muerto pero lleno de vida, sobretodo en el cementerio donde los muertos conviven pacíficamente. Los personajes tienen una visión de las cosas tan simple que por eso pueden hacer cosas extraordinarias.

Estéticamente San Hilario podría ser un pueblo del Oeste y está rodeado de paisajes desérticos en los que el hombre se siente insignificante ante la inmensidad. Aunque es un lugar intemporal, el vestuario y los decorados son de los años 40. La fotografía es similar a la de "Hasta que llegó su hora" de Sergio Leone y tan cálida como la de "Quemado por el sol" de Nikita Mijalkov.

La música acompaña a la muerte con alegría. En el pueblo toca la banda el día del entierro como si se tratase de una boda, pero para la historia de amor que viven Germán y Esther la melodía es similar a la que compone Goran Bregovic. El descubrimiento de la vida va acompañado de algo de música clásica (Esther toca a piano "Los nocturnos de Chopin") y el cementerio amanece con ópera. Imagen y sonido deben acompañar el despertar de los sentidos: el aire suave que mece una hoja, el sonido de una huella y muchas otras cosas que pasan desapercibidas.

"Morir en San Hilario" es en definitiva una película de amor, en el más amplio sentido de la palabra, porque Germán, el protagonista, aprende a amar la vida y se da cuenta de que sólo puede morir después de haber vivido. Descubre la vida a través de las pequeñas cosas y es feliz con la felicidad de los demás, ama cuando se siente amado y odia cuando le rechazan. En un momento en el que la violencia está cada vez más presente, "Morir en San Hilario" es una historia de tolerancia y convivencia.

(*): Laura Mañá, actriz, directora y guionista, debutó en el largometraje con "Sexo por compasión", film al que siguió "Palabras encadenadas". "Morir en San Hilario", su tercera obra tras la cámara, es una comedia que protagonizan Ana Fernández, Ferran Rañé, el argentino Ulises Dumont y Juan Echanove. Tras pasar por Málaga, se estrena este viernes en España.

© Filmax/abc guionistas

02/06/2005 20:36:50