04/01/2011 - 21 usuarios online


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Reportaje: Peter Jackson y un nuevo guion para "King Kong"


"King Kong"

Cuando un niño neozelandés llamado Peter Jackson vio una película de los años treinta ""King Kong"" significó mucho más que el típico entretenimiento del viernes noche; de hecho, cambió su vida. “La primera vez que la contemplé en la televisión de mi país, debía tener ocho o nueve años. Me impactó tanto, quedé tan impresionado, que decidí entonces que quería convertirme en realizador de cine. Pensé: "Quiero hacer películas, quiero hacer cine como "King Kong". Fue algo tremendo para mí".

"King Kong", producida por la RKO en 1933, fue totalmente innovadora para la época al usar una mezcla de efectos visuales totalmente nuevos (animación stop-motion o fotograma a fotograma, proyecciones sobre pantallas de fondo, decorados pintados en paneles múltiples de vidrio, miniaturas detalladas). Ello permitió contar la fantástica historia de un simio gigante capturado en la selva de una isla olvidada y llevado a la ciudad de Nueva York. La película batió todos los récords nacionales de taquilla, recaudando 1,75 millones de dólares en la época, lo que permitió a RKO evitar la bancarrota. El estudio reestrenó el largometraje periódicamente hasta los años cincuenta. En 1991, "King Kong" fue incluida en el Registro de Películas Nacionales por el Consejo de Salvaguarda de Películas Nacionales de la Biblioteca del Congreso. El significado cultural de esta historia mítica sigue alimentando la imaginación de historiadores, artistas y guionistas de cine, a pesar de que hayan transcurrido más de siete décadas desde su estreno.

Las imágenes de aquella sesiónse quedaron grabadas en la mente de Peter Jackson, y tres años después decidió hacer realidad su sueño. Empezó a preparar su versión del clásico de 1933. Su madre contribuyó con una vieja estola para cubrir el cuerpo del gorila hecho de alambre y rellenado con trapos que se convirtió en una figura de animación stop-motion. La aguja del Empire State estaba hecha de cartón pintado (sólo un lado, ya que el otro nunca se veía). La "skyline" de Nueva York era una sábana pintada (más robada que donada ya que su madre nunca se enteró para que sirvió la sábana). Desgraciadamente, no llegó a terminar la película, aunque la figura de "King Kong", la maqueta del Empire State y la sábana todavía existen. Pero Peter Jackson no se olvidó de la idea.

Philippa Boyens, la colaboradora y coguionista habitual del director, nos dice: “Creo que para muchos cineastas, y no sólo para Peter, la primera película de "King Kong" representa un hito en el que el cine intenta alcanzar lo imposible y consigue algo extraordinario. La idea de llevar un gorila gigante a Nueva York es realmente brillante. En mi opinión, sigue siendo un tema actual, atractivo para el público”.

Nos trasladamos hacia delante en el tiempo. El director ya ha triunfado con diversas películas, sobre todo con la inventiva y aclamada "Criaturas celestiales" (nominada a un Oscar al Mejor Guion) en 1994. En 1996 volvió a ocuparse del mítico simio. Esta vez, su obsesión le empujó a escribir un guion. Peter Jackson nos dice: “El primer guion de 1996 era muy al estilo Hollywood, una historia de aventuras con mucha acción, diálogos cortos, frases divertidas y situaciones hilarantes”.

Pero el mercado había dado la bienvenida a "Mi gran amigo Joe" y a "Godzilla", y Universal prefirió esperar, a pesar de la desilusión del director. En vez de "King Kong", rodaría un ambicioso proyecto que le ocuparía durante varios años, la trilogía de "El señor de los anillos".

Para conseguirlo, Peter Jackson reunió a un enorme equipo artístico y técnico en su Nueva Zelanda natal y decidió rodar las entregas a la vez (le llevó más de 16 meses de los que estuvo rodando 274 días) convirtiéndose en el primer cineasta en completar semejante hazaña. La primera entrega, "La comunidad del anillo", se estrenó en 2001, "Las dos torres en 2002" y "El retorno del rey" en 2003. Incluso antes de recibir los premios con los que fue galardonada la última parte, la idea de rodar una nueva versión de "King Kong" se apoderó de él nuevamente. Después de dar vida a una de las mayores obras literarias de fantasía y aventuras, el director optó por algo muy diferente al guion de 1996.

“Una de las cosas -afirma- que aprendimos rodando "El señor de los anillos" es que cuanto más fantástica es la historia, más realista debe parecer. "King Kong" transcurre en los años treinta, pero son unos años treinta muy realistas. Queríamos que pareciera auténtico, y las aventuras en la isla Calavera son muy duras. Es un relato de supervivencia, de relaciones, de amor y de empatía por la enorme bestia, contado de modo realista, directo. No me parece que sea necesario usar un estilo fantástico para contar una historia con elementos fantásticos. Me parece mucho más interesante un acercamiento realista a la fantasía convirtiéndola en algo aún más extraordinario. Desde luego, aprendimos mucho rodando "El señor de los anillos" y usamos este saber cuando revisamos el guion de 1996”.

Con esta madurez como cineasta, Peter Jackson estaba preparado para enfrentarse a "King Kong" y mezclar la realidad con la fantasía en esta nueva versión de la película. Añade: “Mi película favorita es el "King Kong" original de 1933. Quizá por eso quería rodarla yo también. Pensé que una nueva versión de esta historia maravillosa contada con la tecnología de la que disponemos actualmente podría ser realmente asombrosa. Puede decirse que he hecho un nuevo "King Kong" como un fan que quiere ver una versión con tecnología punta de la genial historia”.

Todo se reduce a la fascinación que siente un cineasta por la criatura cuya presencia empezó a influir en la cultura popular hace casi 75 años. Peter Jackson sigue diciendo: “Me parece extraño. Hace muchos años que "King Kong" es parte de mi vida. Durante 35 años ha sido mi película preferida y ahora he hecho una versión de esta película. Me parece un increíble sueño hecho realidad; pensé que nunca ocurriría. Ahora siento aún más afecto por él. Además, le estoy muy agradecido; él me dio el empujón necesario para convertirme en cineasta. En cierto modo, si puedo honrarle contando su historia, le devuelvo el favor”.

En tanto que guionista, Jackson decidió respetar la época y el ambiente original –la Depresión en 1933– por dos factores de peso: “Quería mantener la escena cumbre de la película, me refiero a la emblemática secuencia en que los bimotores atacan al “rey” Kong subido al Empire State. No se me ocurría nada que pudiera justificar un ataque con bimotores en la época moderna. Además, era necesario que el mundo fantástico fuera creíble. Ya no existe el sentido del misterio ni del descubrimiento en la época que vivimos. En los años treinta, todavía era posible creer que quedaba una isla desconocida... ese diminuto punto que podía haberse colado por la red”.

Ann Darrow, el personaje femenino principal, representa a Nueva York en los años treinta. Como actriz de vodevil, se gana la vida haciendo reír a la gente con canciones, réplicas y humor físico. A pesar de que parezca feliz en el escenario, no es el caso cuando se aleja del teatro. Su tristeza se puede palpar, como si reflejara la Depresión que la rodea. Cuando conoce a Carl Denham, le dice algo que define muy bien a su personaje: “Lo bueno no dura, Sr. Denham”. Ann ha descubierto que el vodevil se muere. El teatro ha cerrado, no tiene trabajo. Desesperada, recorre las calles de la gran ciudad donde conoce a Denham que la convence para que suba a bordo del “Venture”. Acaba de dar el primer paso hacia su destino.

El realizador y los productores siempre habían pensado en Naomi Watts cuando buscaban a una actriz que pudiera interpretar a Ann y sus múltiples estratos: el instinto de supervivencia, el coraje, la melancolía. Peter Jackson la había visto en su reveladora interpretación en "Mulholland Drive" (y en otras películas) y esperaba tener la oportunidad de trabajar con ella.
Peter Jackson y su equipo estaban en Londres para la posproducción de El señor de los anillos y aprovecharon para cenar con la actriz. Al final de la velada, estaba de acuerdo en probar suerte con el papel que convirtió a Fay Wray en una estrella.

Naomi Watts se sintió inmediatamente atraída por el proyecto; nos dice: “A la hora de escoger una película, hay que tener muchos elementos en consideración. Para mí, lo primero suele ser el director. Había visto la mayoría de las películas de Peter y estaba entusiasmada cuando me llamó. Todavía no habían terminado el guion, pero había visto la película original y me pareció una idea genial. Además, Fran Walsh y Philippa Boyens habían escrito guiones maravillosos, así que acepté el papel sin haber leído el guion”.

Cuando recibió el guion, las expectativas de la actriz se vieron colmadas. “Cuando por fin me llegó el guion, pensé que habían hecho un trabajo excelente. Aunque se trata de una película de espectáculo, los personajes tienen mucha profundidad. La historia es tremendamente humana”. Y añade: “Cuando me presentan un proyecto, también busco la dinámica en las relaciones. En este caso, es impresionante. Me gustó mucho estudiar el comportamiento humano de todos los personajes, y además hay acción, persecuciones, humor, incluso canciones y bailes. Mucho más de lo que esperaba”.

Peter Jackson, Fran Walsh y Philippa Boyens fueron aún más lejos con el personaje de Jack Driscoll (en la versión de 1933 era el aventurero segundo oficial del “Venture”). El director nos lo explica: “Quería hacer un remake de la película, no quería una nueva visión de "King Kong", quería seguir la historia original, pero reconozco que los personajes son muy diferentes. En la película original el personaje interpretado por Bruce Cabot es muy físico, muy hombre. No nos parecía posible tener a dos tíos muy machos en la película, me refiero a Driscoll y a Kong. No queríamos tomar esa dirección. Nos pareció más interesante ir por otro camino”.

Y de nuevo, el director y las guionistas se volvieron hacia otras figuras artísticas de la época para transformar a Driscoll en un intelectual, un dramaturgo neoyorquino que escribe obras con conciencia social, alguien más parecido a Eugene O’Neill, Clifford Odets o Arthur Miller. (Existe un personaje llamado Jack Driscoll en una obra de O’Neill. De hecho, se dice que el dramaturgo era amigo de los dos autores de la primera versión). Pero dado que en 1933 las obras socialmente relevantes no se venden tan bien como el entretenimiento, Driscoll se ve obligado a trabajar como guionista en la última película de acción de su amigo Carl Denham.

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16/12/2005 20:47:47