29/01/2020


Noticias de guion

Guiones de cortometrajes


 

Por Belén Santos (*)

Es indudable que el panorama contemporáneo de los cortometrajes nos ofrece un esbozo de lo que será el próximo futuro del cine español. Mientras que nuestra industria cinematográfica, si nos atrevemos a definirla como industria, está atravesado uno de sus momentos más difíciles –y cuándo no–, la situación de la producción de cortos está siendo una de las mejores conocidas: nunca se habían producido tantos cortometrajes (nos referimos a los acabados en soporte de cine de 35 mm. y calificados por el ICAA, para poder ceñirnos a algo), ni la presencia de los mismos fuera de nuestras fronteras había sido tan numerosa ni tan reconocida, ofreciendo por otra parte una gran variedad de temas y estilos, y una demostrada calidad técnica.

De esto podemos atrevernos a deducir y vislumbrar un poco cómo será el próximo nuevo cine que está por venir. Los aciertos y fallos, sin embargo, que ahora se produzcan pueden arrastrarse y pueden no siempre servir de lección aprendida.

Si en el cine de largometraje español se adolece la falta de un auténtico estamento de guionistas, pues la mayoría de las veces el propio director de una película es el autor también de su guion, en el cine de cortometraje sucede lo mismo, incluso acrecentado si cabe. Puede que en este caso tenga una mayor justificación. El cortometraje es hecho por los cineastas que empiezan su carrera, y al no existir un mercado ni una industria de cine corto, la libertad y anarquía reinantes en las formas de producir son infinitas. No hay una manera establecida de cómo hacer un corto. Sí unos pasos comunes a seguir por quienes quieran optar a una subvención o cualquier otro tipo de ayuda convocada. Pero a parte de eso, las maneras de conseguirlo, unido a la mayor democratización en la producción gracias a la aparición de las tecnologías digitales, hacen que el autor de un cortometraje busque normalmente su propio camino para hacerlo, y salvo las obras hechas en escuelas, ese autor suele ser guionista y director de la obra, e incluso con gran frecuencia también productor.

Esta multiplicidad de funciones a veces se reconoce como un acierto, pero otras muchas no, y sin embargo algo así no hace más que propiciar, a veces hasta viciar, esa tendencia del director-autor de sus propios guiones. Claro que en ocasiones esto puede y tiene que suceder –como grandes películas en la Historia del Cine nos demuestran–, pero en nuestro caso, observando la situación de la cinematografía actual en este país, la conclusión que se obtiene es muy distinta y nos remite a esa falta de un gremio suficiente de guionistas, y en consecuencia a la falta con demasiada frecuencia de buenos guiones.

Sin embargo, no es en el mundo del cortometraje donde esta situación tenga que cambiar realmente. Son los cortos el lugar donde se tiene más libertad de creación –porque no se depende de un resultado económico por no existir una verdadera industria–, aunque también es cierto que esa libertad no se explota verdaderamente, pues sus autores tratan de demostrar con sus obras cortas que pueden ser hacedores de un cine correcto y supuestamente vendible, en su búsqueda de productores que les produzcan obras “mayores”. Olvidando que los cortometrajes tienen razón de ser en sí mismos y no sólo como preámbulo a una futura carrera.

Ésta es la lástima en el panorama contemporáneo de los cortos, a pesar de que se reconozca la calidad existente. La contradicción entre las condiciones más libres para crear, experimentar, probar todo lo que, auque sea con poca experiencia, un nuevo cineasta podría ofrecer, y la necesidad de demostrar públicamente sus condiciones de “buen y correcto director”. Un hecho que se manifiesta tanto en la forma de realizar, como en los puntos de vista desde los que se cuentan las historias y en las maneras de narrar.

Pero en definitiva todo esto no es más que producto de la sociedad en la que vivimos, y si se experimenta poco y raramente se buscan nuevos caminos, será porque este mundo ha hecho también demasiado conservadores a sus artistas –al menos a los cinematográficos–, sin olvidar, por supuesto, las pocas excepciones que existen, pero que no debemos olvidar y agradecer su existencia.

(*): Belen Santos es icenciada en Ciencias de la Imagen en la Universidad Complutense. Su formación se completa con cursos, talleres y seminarios de Dirección, Interpretación, Guion, Montaje, Realización, Fotografía, Música, Idiomas, Publicidad, Distribución de Cine, Diseño de Sonido, Música para Cine..., siempre teniendo como claro objetivo el guion y la dirección. Ha escrito y dirigido cortometrajes primero en vídeo y luego en cine. En el año 2000 fundó su propia productora con la que ha llevado a cabo dos proyectos de cortometraje, y en 2003 fue elegida presidenta de la Plataforma de Nuevos Realizadores. Productora desde 1992 en la Agencia EFE Televisión, abandonó esta ocupación en enero de 2003 para dedicarse por completo a su carrera cinematográfica.

© abc guionistas

24/04/2004 08:35:05

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