20/11/2010 - 29 usuarios online


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Burman estrena en Argentina su guion "Derecho de familia"

Burman
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Precedida por una exitosa respuesta en el 21 Festival Internacional de Cine de Mar del Plata -fue premiada con el Astor de Plata a la mejor película iberoamericana y el premio del público, entre otros-, "Derecho de familia", de Daniel Burman, llega a las pantallas argentinas este jueves 23 con el objetivo de ampliar el espectro comercial para su guionista y director, quien entrega su cinta más accesible pero sin renunciar a su estilo.

"Derecho de familia" sigue la vida de Ariel Perelman, un joven que ha seguido la misma carrera de su padre, derecho, aunque mantiene con él una relación distante y ha formado una familia con Sandra (Julieta Díaz), una profesora de Pilates con la que tiene un hijo de dos años (Eloy Burman). Por cuestiones inesperadas, Perelman se verá por cerca de un mes sin su trabajo regular en Tribunales -el edificio debe someterse a reformas- y allí asumirá con más responsabilidad su rol de padre, a la vez que su propio padre inicia un acercamiento mayor.

Además de contar con el mismo protagonista, Daniel Hendler, "Derecho de familia" guarda similitudes con "El abrazo partido" en el tema central de la relación padre e hijo, además de detalles que para el realizador son una muestra de responder a los mismos intereses y manías: "Me parece lo más natural. Hay ciertas cuestiones que las filmás desde un punto de vista parecido, lo que no implica que sean iguales. Hay cosas que remiten a películas que he hecho, pero que tienen que ver con una
coherencia".

Para Burman, quien asegura no haberse vinculado al cine por amor a las películas, sino de una forma absolutamente instrumental para contar una historia, el rodaje de "Derecho de familia" resultó el más arduo de su carrera: "Duró nueve semanas, que es un montón de tiempo para estar filmando. Fue un esfuerzo físico del equipo, de los actores y mío también porque eran muchas locaciones, filmar en una calle en Buenos Aires no es fácil porque siempre pasan cosas más importantes que una filmación".

Uno de los grandes hallazgos de esta película es ese roba escenas que es Eloy Burman, hijo del director, que cumple aquella vieja máxima de los actores de que no debes trabajar con niños o animales si quieres destacarte. Contrariamente a lo que se puede pensar, el dirigir a un niño de dos años y medio fue una tarea más que sencilla: "Trabajé más como padre que como director, por suerte. Daniel y Julieta estuvieron tres meses viniendo a casa para tener una relación con él. Fue un trabajo muy fácil, era jugar. Había una especie de orden en el equipo de que no saludarlo, no agarrarle el cachete, no mimarlo. Cuando me dicen que buen actor que es, yo digo que el mérito es nuestro". Para aquellos que esperaban ver con asiduidad a este pequeño descubrimiento, el padre tiene malas noticias: "Él jugó un rato con el padre y con los amigos del padre y se corta acá, no quiero que vaya al programa de Susana Giménez a contar chistes. Fue compartir con él algo que yo quiero tanto que es hacer cine y ya está".

A pesar de estar narrada con precisión, su compacto elenco y el humor que acompaña todo el metraje, donde no faltan momentos emotivos sinceros sin golpes bajos, los detractores de esta película indican que la misma carece de conflicto, pero allí reside la clave del cine de Burman, en que el conflicto en el guion se de en la suma de pequeñas cosas y no en la gradilocuencia de un hecho: "Los grandes conflictos, las escenas esenciales no se dan con un tipo golpeando una puerta e insultando a la madre o al padre, sino que se dan en un montón de pequeños detalles. Cuando juntás un montón de detalles de la vida cotidiana ves los grandes temas de tu vida".

© C. G. / abc guionistas

24/03/2006 13:40:27