15/10/2017


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Borau asegura en El Cultural: "Un señor que escribe un guion es un escritor"


Borau

En vísperas de ingresar en la Real Academia de la Lengua, el guionista, director y productor José Luis Borau ha confesado no sentirse especialmente satisfecho por la vorágine de premios, nombramientos, homenajes, nuevos proyectos... en unas declaraciones al suplemente de El Mundo El Cultural: "Es que lo que yo quiero es tiempo para mí: para escribir (ahora escribo mucho), para hacer alguna película...". De hecho, lo que realmente le ilusiona es que algún productor le ofrezca rodar alguno de los guiones que guarda en el cajón, uno de ellos escrito a medias con Rafael Azcona (Las hermanas del Don).

Su situación recuerda un poco a la de esos antihéroes magistralmente retratados en la filmografía de su amigo José Luis García Berlanga. Personas honradas y sensatas que acaban enredados por unos y otros, y que al final deben abandonar sus propósitos originales, pues, sin comerlo ni beberlo, se ven inmersos en un laberinto humano en el que todos tratan de sacarles algún favor.

Más o menos es lo que le ocurre a Borau con los múltiples cargos que adornan su currículo: presidente de la SGAE, académico en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, vocal en la Academia de Cine... También ejerce como profesor de guion y dirige eventualmente algún que otro festival.

"Todos me vienen diciendo 'no te preocupes, hombre, si no te va a llevar mucho tiempo, si es un cargo meramente representativo'". Cuenta que otros eufemismos empleados para persuadirle son "honorífico y consultivo". En principio suena a dolce far niente, pero luego la realidad resulta ser otra: viajes, reuniones, entrevistas, teléfonos sonando sin cesar... "Además, a mí me gusta cumplir", remacha Borau con cierta angustia ante el cúmulo de responsabilidades que debe afrontar a sus casi 80 años (los cumple en 2009).

Ahora se suma una nueva. La RAE le ha llamado para ocupar -casualidades de la vida- el sillón B mayúscula, justo el mismo en el que asentaba sus posaderas el carismático Fernando Fernán Gómez. La sustitución de un cineasta por otro obedece a una suerte de acuerdo tácito existente en la Academia, según el cual al menos un hombre vinculado al séptimo arte debe representar al gremio en la docta casa.

En esta deferencia no escrita que la RAE procura al mundo del cine jugó un papel clave el propio Borau. Hace 10 años, cuando presidía la Academia de Cine, recibió en su despacho a José Luis García Berlanga. Aprovechó la visita para plantearle su propósito. En su opinión el cine debía tener voz la institución encargada de limpiar, fijar y dar esplendor a nuestra lengua. Al director de Bienvenido Mister Marshall le pareció una reivindicación justa y oportuna, por lo que se fueron a ver a Lázaro Carreter, que por entonces estaba al mando de la RAE.

Ambos cineastas propusieron a Azcona. Carreter se mostró conforme, pero el guionista de El pisito y El verdugo no dejó margen a insistencias: "¡De ninguna manera, yo no valgo para eso!". Explica Borau que a Azcona "le echaba para atrás el hecho de tenerse que poner un frac y pronunciar un discurso ante tanta gente".

Borau sí leerá el suyo, el domingo a las siete de la tarde. Bajo el título El cine en nuestro lenguaje, el nuevo académico repasará los vocablos y muletillas que, salidas de la pantalla, han hecho fortuna entre los hablantes. Son múltiples y variadas, advierte, y enumera algunos ejemplos. De palabras vinculadas a la técnica del oficio: "rebobinar, moviola, claqueta...". De frases extraídas de diálogos: "'Siempre nos quedará París', 'Tócala otra vez Sam'... También se han acuñado expresiones de tono jocoso, como 'No te enrolles Charles Boyer', 'La cagaste Burt Lancaster', 'Pegas menos que Grace Kelly en un andamio'...

La contestación a Borau se la dará su buen amigo Mario Vargas Llosa, a quien conoce desde principios de los 70, cuando intentaron filmar una versión de Pantaleón y las visitadoras. El escritor peruano recordará el origen de su amistad, nacida de aquel proyecto conjunto que finalmente no pudo ponerse en pie. "Era imposible rodar la película sin el apoyo del ejército peruano, y éste no estaba por la labor de colaborar, porque no salían muy bien parados en la historia", recuerda el realizador aragonés.

Tras cumplimentar el trámite de lectura de ambos discursos, José Luis Borau quedará investido como nuevo académico de la RAE. El cine ocupará de nuevo su plaza en la institución creada para velar por el buen uso del español. Una presencia que en opinión de su último inquilino no es baladí, ya que contribuye a paliar un menosprecio tradicional hacia los guionistas, considerados de menor rango que novelistas o poetas en materia literaria. Borau, por si queda alguna duda, emite su sentencia: "Un señor que escribe un guion es un escritor". Y punto.

© E. C. / abc guionistas

14/11/2008 17:13:01

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