02/05/2016


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Cesc Gay: "Me gusta escribir sin tener claro adónde voy"

Cesc Gay
Cesc Gay

Sería imposible ilustrar en una sola fotografía el espacio de trabajo del escritor y guionista Cesc Gay (Barcelona, 1967), con quien habló El País. Haría falta más bien un álbum de fotos, o una suerte de story board que se desarrollaría, anárquico, por distintas plazas de su ciudad natal y por los bares que frecuenta, libreta en mano, con los sentidos alerta. Debería reflejar también los estantes bien nutridos de alguna librería. "A veces me voy a la FNAC y trabajo más en una hora mirando libros o escuchando a la gente que ante un papel en blanco". Gay compara el trabajo de escribir con el de cocinar. Puede pasarse mucho tiempo reuniendo los ingredientes. "Me gusta escribir sin tener claro adónde voy. El proceso de escritura es un viaje. El guion se va haciendo de forma impulsiva, instintivamente". Cuando todo está a punto escribe muy rápido. "No puedes pasarte demasiado tiempo cocinando el plato".

Y entonces sí. Cuando la despensa está ya bien nutrida, Gay se instala en la sede de Messidor Films. Así se llama la productora de Marta Esteban, su valedora desde que el realizador mostrara sus credenciales con Hotel Room, su primera película, rodada a medias con el argentino Daniel Gimelberg casi con presupuesto cero. Gay tiene despacho en Messidor, pero si hace buen tiempo prefiere salir a la amplia terraza y acomodar el ordenador sobre una mesa de cristal para dar forma a las ideas previamente consignadas a mano. El entorno invita a la concentración. Más allá de la verja metálica que delimita los dominios de la productora, el patio de vecinos es un oasis en calma. Plantas de toda clase y un aparato para hacer ejercicio le regalan una muda compañía. Aquí fue donde Gay acabó de armar su última película, V.O.S., adaptación de la obra de teatro de Carol López. En ella, este maestro de los silencios, de los personajes celosos de su intimidad, de las situaciones contenidas y cercanas al drama, se entrega abiertamente a la comedia, un género que le apasiona. "Pretender hacer reír a alguien es un reto. Resulta mucho más sencillo hacerle llorar", dice el realizador de Krampack, En la ciudad y Ficción.

V.O.S. se acabó de rodar a mediados de noviembre y actualmente la está montando. Y luego, a seguir trabajando. "Hacer cine es una lucha diaria, es demasiado caro y complicado como para sentirse relajado. Pero siempre se acaba encontrando una manera de hacerlo", dice, convencido de que si un día le fallara el engranaje financiero, retornaría a los orígenes. "Para mí, hacer cine era un sueño, una ambición excesiva. Y ya he hecho cinco películas. Sé que siempre puedo volver a Hotel Room".

© El País / abc guionistas

27/12/2008 10:24:10

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