27/06/2013 - 28 usuarios online


Noticias de guion

El director y guionista Shane Meadows habla sobre "This is England"

Shane Meadows
Shane Meadows

El británico Shane Meadows es uno de los realizadores más interesantes surgidos en los últimos años en Gran Bretaña, destacando especialmente su segundo largometraje como director, el drama sobre el abuso de poder y la venganza, "Dead Man’s Shoes". Desde este viernes, las pantallas españolas cuentan con su más reciente y arriesgada producción, "This is England" (Esta es Inglaterra), en la cual ofrece un retrato de la Inglaterra de los años 80, con Margaret Thatcher en el poder, la guerra de Malvinas y su corolario, y el mundo de los skinheads como telón de fondo.

La historia de "This is England", premiada como la Mejor película Independiente de los British Independant Film Awards, transcurre en 1983. Un niño de 12 años, Shaun (Thomas Turgoose), cuyo padre ha fallecido en la guerra de Malvinas que enfrentó a Gran Bretaña y Argentina, crece solitariamente en un pueblo costero muy gris. En el transcurso de unas vacaciones, encuentra nuevos modelos masculinos cuando le “adoptan” los cabezas rapadas (skinheads) locales. Con sus nuevos amigos, descubre un mundo de fiestas, conoce su primer amor y los encantos de las botas Dr. Martins. Es entonces cuando conoce a Combo (Stephen Graham) un skin racista, mayor que él, que acaba de salir de la cárcel. Mientras la banda de Combo acosa a las minorías étnicas locales, todo parece preparado para el arranque de un proceso de maduración que llevará a Shaun de la inocencia a la experiencia.

Tomando pinceladas de su propia vida, Meadows habla en este artículo sobre algunos de los aspectos y temas más importantes que toca su cinta, a la que define como lo más cercano a una película política que ha hecho hasta la fecha y sin duda la más atrevida.

EL GUION
Yo no doy tanta importancia a los guiones. Escribo un guion porque tengo que hacerlo. Yo tenía la historia muy clara en mi cabeza, pero era un esquema muy general. Pero al principio, por ejemplo, había unas cuantas peleas clave, entre skins, en discotecas, pero que, una vez que empecé a hacer la película, fueron eliminadas. Coloqué en su lugar detalles mucho más personales. Lo mismo pasó con la música. Cuando la escribí por primera vez, al escuchar la banda sonora, descubrí que había mucha más música punk y Oi muy agresiva escrita en el guion. Pero a medida que la película fue evolucionando, la música terminó siendo algo mucho más sutil y sensible.

LA VIOLENCIA
La violencia en la película no tiene su origen en el hecho de que ellos sean skins. La violencia tiene que ver con la tortura personal. Al fin y al cabo, el aspecto skin de la película es lo que yo quería que fuese, es decir, mostrar a los skins tal como realmente eran, tal como yo los ví desde dentro.

Básicamente como una cultura que abrazaba el Ska-Trojan-Reggae, que fue evolucionando a lo largo de los 80, desde el Oi-music hacia bandas como Screwdriver, que fueron adquiriendo esa aureola de poder blanco. Por lo tanto es fácil ver cómo los chicos jóvenes pudieran ir entrando en todo aquello… Muchos de los que se hicieron skins no entendían de dónde venía el fenómeno. Pensaban que siempre había sido una cosa racista. Los años ochenta eran todavía una época en que los skins que yo frecuentaba sí entendían de dónde venía. Sabían que eran la segunda ola de skins y sabían que no eran los skins originales del año 1969, pero querían ser fieles a aquel espíritu. Siempre había sido una cosa obrera.

De donde yo era, no había skins de clase media. Todo el mundo pensaba que las clases obreras estaban jodidas, pero nos sentíamos muy orgullosos de ser de la clase obrera y llevábamos el equivalente de botas obreras, vaqueros, una camisa blanca y tirantes, que todos nos podíamos permitir, y pensábamos que con eso íbamos a crear una imagen de algo poderoso. Así que, como niño, me atrajo esa idea y eso me hacía sentirme muy orgulloso de ser de la clase obrera. Era político pero nunca extremo, ni en un sentido ni en otro. Algunos eran de derechas y otros de izquierdas – es decir en términos de laboristas y conservadores, nunca militantes o fascistas – y las bandas eran más o menos lo mismo.

LOS AÑOS 80
Si uno mira hacia atrás, hacia aquella época, los 80 nunca han sido considerados cool. Siempre se asocia con lo kitsch. Incluso los años 90, con los Stone Roses y otras bandas, fueron considerados cool antes de los 80. Realmente perdió el tren. Los 70 siempre fueron cool, incluso entonces. Era la época de mi padre, y siempre he tenido celos de eso. Pero ahora, como adulto, mirando hacia atrás, nosotros hemos formado parte de este tiempo mental. ¡Cuantas tribus existían en un solo lugar! En los 70, era todo mods, y roqueros y hippies, y casuals, mientras en los 80, a principios, pues había Goths, punks, mods, skins, New Romantics, casuals, metal heads… Las calles tenían un aspecto totalmente distinto.

Ahora, si uno entra en el centro de una ciudad, es difícil distinguir a un niño de otro… No sabes de qué van. Más o menos puedes distinguir a un niño a quien le gustan los patines, porque lleva el cinturón de los pantalones a la altura de la rodilla, pero nada más. Por aquel entonces, la gente llevaba el corazón en la manga de la camisa. Era una época muy atrevida. Los CDs estaban empezando a fabricarse, era el principio de la época del Video doméstico… El paisaje estaba cambiando. Nadie sabía si tenía futuro. No es como ahora. No había antenas parabólicas. Los niños estaban todo el rato en la calle jugando. Para mí, era el último gran ¡hurra! La gente ya no se arriesga de esa manera. Todo el mundo se ha vuelto demasiado reservado. Los hombres parecen mujeres, las mujeres parecen hombres.

LA GUERRA DE MALVINAS
Ese tema sigue muy vigente hoy. Como adulto, miro hacia atrás ahora, hacia quién llevaba las riendas del país en aquel momento. Cuando empiezas a ver imágenes de archivo de los años 80, te das cuenta de que Thatcher era la primera en saber utilizar los medios para sus fines. Acudía a las zonas de viviendas protegidas de las clases obreras, entraba en las aulas y jugaba en los ordenadores con los niños. No recuerdo que nadie hubiese hecho eso antes. Ella sí hizo eso con mucho acierto. Y lo de las Malvinas, cuando miras las imágenes de archivo, y ves la campaña orquestada a medida que subían las cifras del paro, hasta alcanzar los tres millones y medio de personas, te vuelves muy suspicaz, te preguntas qué pintaban allí nuestros militares peleándose con niños argentinos de 16 años.

Era una guerra abierta a todo tipo de sospecha, de la misma manera en que EEUU e Inglaterra se han metido en Irak. La gente puede ver eso ahora. Claro que había más gente en contra de meterse en Irak que gente en contra de meterse en las Malvinas… Pero la vergüenza que siento como británico es tremenda. Además, en los medios trataron ese tema como los mundiales de fútbol. Al igual que cuando Inglaterra inicia unos mundiales se ven Union Jacks por todas partes, en las portadas de los periódicos las cosas tenían esa pinta. He podido acceder a imágenes de archivo de ITN – imágenes que en su día no se vieron en televisión – imágenes de las personas contra las que estábamos en guerra, y da vergüenza. Era abusivo. Realmente horrible. ¿Como pudimos sentirnos tan orgullosos de haber “ganado” aquello? Era como poner en el ring a un niño de siete años con Mike Tyson… Así que en esta película, esa idea estaba siempre allí, como trasfondo: las raíces de aquel racismo tan terrible, de aquel abuso, de aquella violencia que existe en el fondo de alguien, también puede estar allí, innata en una nación, sin que lo sepamos.

© Festival Films / abc guionistas

04/01/2008 20:16:39